Palabras de la Dra. Ana María Cetto en la ceremonia inaugural del IYL 2015

Publicado: 19 de enero de 2015, 03:00 Hrs.
Por: Dra. Ana María Cetto

Señoras y señores, distinguido público.

Cuando aún era de noche, cuando no había luz, los dioses se reunieron en el valle de Teotihuacán, en el México antiguo, y se preguntaron entre sí: “¿Quién iluminará el mundo, quién hará amanecer?”

Los dioses acordaron que dos de ellos se sacrificarían para crear el Nuevo Sol, saltando sobre el fuego cósmico que libera la materia y la convierte en energía. El primer dios, temeroso, dio un paso atrás. El segundo saltó valientemente, en medio de las grandes llamas; su destino fue convertirse en el Sol. Lleno de vergüenza, el primer dios se arrojó entonces al fuego y se convirtió en la Luna. Con el fin de que no brillara tanto como el Sol, los demás dioses le arrojaron un conejo, que le dejó una marca indeleble en el rostro.

En el mismo orden en que entraron al fuego los dos dioses aparecieron en el cielo, dándonos el día y la noche. Todos los demás dioses tuvieron que sacrificarse, para nutrir al Sol con la energía vital de su sangre.

Siguiendo los deseos de los dioses, los sacerdotes ordenaron sacrificios humanos con el fin de proporcionar al Sol la fuerza necesaria para mantener la vida en la Tierra. También ordenaron la construcción de ciudades enteras, con magníficos templos y observatorios desde los que registraron los movimientos de las estrellas y los planetas; y utilizaron este conocimiento para medir el tiempo, crear el calendario, y fijar las fechas para la siembra y la cosecha, el culto y la celebración.

Tal es la historia de muchas culturas antiguas en el mundo; así comenzó el desarrollo de nuestra civilización. Los dioses y sacerdotes han hecho su trabajo; ahora es nuestro turno.

A medida que continuamos registrando la luz del cielo, hemos aprendido de qué están hechas las estrellas y a ubicarnos en la inmensidad del espacio y del tiempo. Desarrollamos nuevas fuentes de luz para alargar nuestros días, y nuevos instrumentos ópticos para escudriñar el macro y el microcosmos. Emitimos luz invisible para comunicarnos a través de los océanos y enviar señales al universo lejano. Utilizamos la luz para diagnosticar enfermedades y para curarlas. Fabricamos luz para manipular átomos y utilizamos átomos para controlar las propiedades de la luz. Utilizamos luz para producir nueva luz. Y nos deleitamos con las maravillosas vistas que la luz brinda en todos sus tonos y matices, de día y de noche.

Todo esto, y mucho más, hacemos también en México. El Año Internacional de la Luz representa una oportunidad especial para promover y compartir nuestros avances en este campo, a través de reuniones y publicaciones científicas. Dado que está presente en todas las disciplinas, la luz se presta a enfoques multi y transdisciplinarios, de manera que exploraremos creativamente las relaciones entre el arte, la ciencia y la tecnología, por ejemplo. En el marco de esta celebración, estamos además en el proceso de ampliar y actualizar el Museo de la Luz.
Sin embargo, podemos y debemos hacer mucho más. Por ejemplo, sin consideración por los sacrificios de nuestros antepasados agotamos absurdamente la energía fósil acumulada desde las primeras etapas de la vida en la Tierra, en lugar de cosechar energía de la luz que el Sol tan pródigamente nos proporciona a diario. Iluminamos con desperdicio el cielo abierto, obstaculizando así la visibilidad del firmamento por la noche y perturbando el ritmo circadiano de plantas, animales y a nosotros mismos.

Por estas y otras razones, durante el AIL 2015 promoveremos la reflexión crítica sobre cómo hacer un mejor uso de la luz y sus tecnologías, por medio de actividades educativas y de concientización orientadas a lograr un impacto de largo alcance, en particular en las esferas política y legislativa.

Para concluir, me complace anunciar que México será el anfitrión de la ceremonia de clausura del AIL, la que se realizará posiblemente en Teotihuacán, a principios de 2016. Ojalá que todos ustedes puedan acompañarnos en esta celebración especial, la cual brindará la ocasión de mirar hacia atrás y hacer un balance de lo logrado en 2015 y, lo que es aún más importante, de mirar juntos hacia un futuro más luminoso.

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